No es raro escuchar a gerentes o empresarios preguntar a su equipo respecto a cuantas unidades físicas o “número de servicios” se deben vender para quedar en “equilibrio” en sus resultados económicos. Es un indicador clave al momento de tomar decisiones o ver la factibilidad de una empresa; pero ¿cuán precisa puede ser esa respuesta?, y ¿qué implicancias tiene dentro de cualquier organización el monitorear su medición?.

Si bien hay varias alternativas para obtenerlo, a mi juicio, la que más refleja la realidad de organizaciones y su entorno, dice relación con el Punto de Equilibrio Financiero, el cual se define como “aquel nivel de unidades o servicios prestados tal que el Valor Presente Neto (VPN) del negocio es “0”.

Deseo brindar algunas ideas entorno a la importancia de incluir enfoques de género, principalmente sobre masculinidades en nuestro trabajo. Para ello, planteo dos preguntas: ¿Por qué sigue vigente hablar de igualdad de género cuando nuestras sociedades ya la han conseguido? ¿Cuál es el rol de los hombres para avanzar en la igualdad de género y desarrollo de los países latinoamericanos?

Parto con la idea de que género es la categoría que se refiere a las primeras relaciones de poder entre individuos adscritas a lo que la sociedad entiende por diferencia sexual. Esta diferenciación está generalmente relacionada con una naturalización de los roles de hombres y mujeres lo que causa desigualdades entre géneros y pone en desventaja a determinadas poblaciones, dificultando así su acceso a recursos, reduciendo sus posibilidades a vivir una vida menos precaria, a conseguir un empleo formal, a ser tratados sin violencia (Nathalie Trejo, Conferencia Violencia de Género en las redes sociales, Facultad de Jurisprudencia, PUCE, 2016)

Las Administradoras de Fondos de Pensiones tienen bajo su gestión más de US$ 150 mil millones que podrían ser invertidos para avanzar hacia un mundo más sostenible. Por ejemplo, las AFPs podrían contribuir al éxito de la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, aprobada por Chile y los otros estados miembros de las Naciones Unidas en 2015, y que consta de 17 objetivos, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos
  • Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres
  • Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
  • Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

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