Hace sólo poco tiempo atrás vivíamos en un mundo rodeado de todo tipo de dispositivos “inteligentes”. Sin embargo el rápido avance de la tecnología ha acuñado un nuevo concepto para acompañar la denominada 4a Revolución Industrial, hablamos de lo “artificial”. Hoy, el término Inteligencia Artificial (IA) crece con fuerza sobre todo en la industria de los smartphones con sus pequeñas y potentes cámaras y la robótica que automatiza los procesos industriales.

Comienzo repitiendo una frase muy en boga actualmente, “estamos viviendo la revolución de la Industria 4.0”. ¿Pero qué significa eso? ¿Cuáles son las implicancias sociales, laborales, tanto en amenazas como en oportunidades?

La revolución de la Industria 4.0 no es otra cosa que la incorporación de la Robótica (RPA o Robotic Process Automation) y de la Inteligencia Artificial en los procesos de negocio, tanto internos como de relación con clientes y proveedores.

Chile se encuentra entre los primeros países de la región latinoamericana que - por su condición socioeconómica de país de renta media alta - ha egresado del sistema de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y, por lo tanto, de la Cooperación tradicional entre Gobiernos.

Sin embargo, la Unión Europea mantiene la cooperación con Actores Chilenos No Estatales (CSO) en su amplia variedad y con las autoridades locales, financiando proyectos en el contexto del Programa Organizaciones de la Sociedad Civil, el Instrumento Europeo de Democracia y Derechos Humanos (EIDHR) en Chile y el Programa de Autoridades Locales (LA), alcanzando una contribución para el período 2017 – 2020 de más de EUR 2.8 millones.