Las Administradoras de Fondos de Pensiones tienen bajo su gestión más de US$ 150 mil millones que podrían ser invertidos para avanzar hacia un mundo más sostenible. Por ejemplo, las AFPs podrían contribuir al éxito de la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, aprobada por Chile y los otros estados miembros de las Naciones Unidas en 2015, y que consta de 17 objetivos, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos
  • Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres
  • Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
  • Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

Parte importante de la transformación positiva del mundo está en manos de los inversionistas institucionales y las AFPs chilenas forman parte de ese grupo. Un caso exitoso es la iniciativa “Principios para la Inversión Responsable” (PRI por sus siglas en inglés) que se lanzó en 2006, y cuyos adherentes son más de 1,400 inversionistas de 50 países que se han comprometido a invertir responsablemente incorporando aspectos A-S-G (Ambiente, Social y de Gobierno Corporativo) en sus decisiones de inversión. La iniciativa ya cuenta con activos bajo su gestión de US$ 60 trillones. En Chile solo hay una organización que adhiere a estos principios y no es una administradora fondos.

 

 

 ¿Por qué nuestras AFPs no tienen un rol protagónico en la inversión responsable? Dos puntos centrales son parte de la respuesta:

1. La interpretación del “deber fiduciario” que debe ejercer un gestor de fondos hacia sus beneficiarios es inadecuada al no considerar los aspectos A-S-G como materiales, principalmente por la creencia que no agregan rentabilidad ni seguridad a las inversiones en el largo plazo. Esto es inexacto ya que primero, desde el punto de vista legal, se ha demostrado que la gestión A-S-G refuerza la aplicación del deber fiduciario por ser considerada un aspecto material en la gestión y resultados de las empresas (Reporte 2015 “Fiduciary Duty in the 21st Century” – UN Global Compact, UNEP Finance Initiative, Principles for Responsible Investment) y segundo, existe una correlación directa entre A-S-G y rendimiento financiero de las inversiones. Esto último ha sido destacado por el estudio del “Journal of Sustainable Finance & Investment” (dic. 2015) que analizó los resultados de 2,200 estudios académicos desde 1970 sobre la correlación entre la gestión A-S-G y rentabilidad financiera, donde se señala que solo el 11% de los estudios arrojaron resultados negativos, mientras que el 89% mostró resultados positivos, neutros o mixtos.

2. Aún no se internaliza que una buena gestión A-S-G genera consecuencias positivas para el negocio, lo que lo hace más robusto, seguro y rentable en el largo plazo. Un reciente estudio del “MIT Sloan Management Review” (mayo 2016) destacó las percepciones que los inversionistas tienen sobre el comportamiento del negocio al aplicar A-S-G, las cuales se enumeran abajo:

  • La creación potencial de valor aumenta a largo plazo
  • Los ingresos potenciales aumentan
  • Se mejora la eficiencia operacional
  • Se cumplen las expectativas del mercado
  • Se mejora la productividad, la retención y atracción del talento
  • Aumenta el potencial de innovación
  • Mejora la aceptación de las comunidades
  • Baja el costo del capital
  • Baja el riesgo de las compañías (reputacional, operacional, financiero)

Esto indica que la gestión A-S-G ha dejado de ser parte de la información no financiera y por su materialidad tenderá a clasificarse como información financiera.

Sin duda que la institucionalidad de pensiones en Chile también tiene un rol a jugar para incentivar a las AFPs a participar activamente en la inversión responsable. Actualmente no hay restricciones explícitas en el D.L. 3500 ni en el Régimen de Inversiones, pero tampoco se estimula a informar o a incorporar el concepto de inversión responsable. La administración anterior de la Superintendencia de Pensiones ya vislumbraba la importancia de este tema y preparaba una Norma de Carácter General para incentivar a las AFPs, al menos a informar sobre este tema. Brasil ya ha tomado este camino y existen resoluciones legales que obligan a los fondos de pensión a informar. La Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones pudo haber sido una perfecta instancia para incorporar la inversión responsable y así resguardar aún más los intereses a largo plazo de los afiliados, sin embargo esta oportunidad no fue considerada.

La tendencia internacional es que las administradoras de fondos de pensiones se involucren en las inversiones donde participan y en su rol de representantes de los intereses de los afiliados estimulen, cuando sea pertinente, los cambios necesarios en la gestión de las compañías para asegurar rentabilidad y seguridad de los fondos a largo plazo. Cuando los cambios son muy difíciles de implementar o no hay la voluntad de hacerlos, los fondos de pensión pueden desinvertir y generar un stress que las compañías no están acostumbradas a enfrentar. Un ejemplo es el Sistema de Pensiones de Empleados Públicos de California (Calpers) con activos valorados en US$ 290 billones, que después de haber analizado su portafolio de inversiones con el lente A-S-G se enteró que solo 80 compañías de las 11,000 que conforman su portafolio representan el 50% de las emisiones de CO2. La decisión de Calpers no fue desinvertir pero sí relacionarse con estas compañías para participar en el proceso de designación de directores y exigir más información sobre qué estrategia estas compañías usarán para reducir sus emisiones de CO2. Otros fondos han desinvertido en compañías basadas en combustibles fósiles y el mismo principio sin duda puede ser usado para otras prioridades, como la pérdida de biodiversidad.

Cuando las AFPs chilenas hagan pasos concretos hacia la inversión responsable, y así cumplan aún más con su deber fiduciario, su misión se irá alineando con las expectativas de la sociedad y eso aumentará la confianza en estas instituciones; este es un “low hanging fruit” a atrapar que requiere de una mirada moderna y responsable de las AFPs. Cuando esto suceda, los afiliados podrán utilizar su jubilación en un país donde aún puedan bañarse en lagos sanos, pasear por bellos paisajes, o respirar aire puro en las ciudades, todos objetivos de la Agenda 2030 que espero poder disfrutar.

Sobre el Autor
Marco Bedoya
Marco, es experto en sustentabilidad con experiencia internacional en estrategias corporativas de sustentabilidad, sistemas de gestión ambiental, de seguridad y salud, gestión del cambio climático, biodiversidad y recursos hídricos, proyectos de mitigación de impacto, relacionamiento con la comunidad, monitoreo y mejora del desempeño en diversos sectores tales como materiales de construcción, minería, alimentos, agricultura, ONGs y cooperación internacional. Con sólido conocimiento técnico, habilidad comunicacional, experiencia multicultural y capacidad de ejecución para ubicar a organizaciones en posiciones de liderazgo en sustentabilidad.

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