Este martes 4 de octubre se lanzó el primer informe de sostenibilidad “Radiografía de Chile y sus Regiones, 2015: Nuestro punto de partida” desarrollado por el Observatorio de Sostenibilidad de la Universidad de Chile. 

El informe analiza los 17 objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) que buscan poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático. Este análisis fue desarrollado por el Observatorio de Sostenibilidad del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y liderado por la Directora del Observatorio de Sostenibilidad, Reinalina Chavarri.

Por su parte, Fernando Alvear, gerente general de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) explicó -en una interesante ponencia- lo que están haciendo las empresas respecto al tema de Sostenibilidad. “Tras la enorme tarea de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible que se impuso el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet realizamos un rastreo de los Reportes de Sostenibilidad de las diversas compañías chilenas, llegando a un catastro total de 75 empresas que lo realizan. Toda la información la sistematizamos y la congregamos en un sitio Sumando Valor”, insistió Alvear.

Según la teoría económica, cuando el capital disminuye, la capacidad productiva merma, se afecta el crecimiento, y el desarrollo y bienestar se desmoronan. Lo mismo pasa con el capital natural, la diferencia es que, en vez de no haber desarrollo, no hay vida.

El capital natural está constituido por todos los bienes naturales (suelo, ríos, bosques, fauna, glaciares, etc.) y los flujos de materia y energía que ocurren entre estos bienes. Podríamos decir que la capacidad productiva del capital natural se refleja en los beneficios que este entrega, tales como alimento, medicina, fibra, madera, combustibles, pureza del agua, fertilidad del suelo, polinización, etc.

Cuando el capital natural disminuye, todos estos beneficios, llamados también servicios ecosistémicos se degradan y se afecta fuertemente nuestro entorno y economía. Por ejemplo, el potencial exportador frutícola (USD 4’000 millones/año) depende de que las flores se polinicen y el potencial exportador forestal (USD 5’500 millones) depende de suelos fértiles.

No es raro escuchar a gerentes o empresarios preguntar a su equipo respecto a cuantas unidades físicas o “número de servicios” se deben vender para quedar en “equilibrio” en sus resultados económicos. Es un indicador clave al momento de tomar decisiones o ver la factibilidad de una empresa; pero ¿cuán precisa puede ser esa respuesta?, y ¿qué implicancias tiene dentro de cualquier organización el monitorear su medición?.

Si bien hay varias alternativas para obtenerlo, a mi juicio, la que más refleja la realidad de organizaciones y su entorno, dice relación con el Punto de Equilibrio Financiero, el cual se define como “aquel nivel de unidades o servicios prestados tal que el Valor Presente Neto (VPN) del negocio es “0”.

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